Una vuelta con Alex Wurz: Mónaco |  Click to enlarge |
Como ya es habitual, el piloto de pruebas Alex Wurz nos lleva a recorrer el circuito del próximo Gran Premio.
“Conducir un coche de Fórmula 1 en Mónaco es una locura, porque las calles son muy estrechas, pero también es un reto fantástico. Hay que decidirlo todo en la entrada de las curvas y no hay espacio para los errores si se entra mal. Por lo tanto, hay que crear el propio ritmo a medida que se aprende hasta qué punto se puede deslizar el coche.
“Para recorrer una vuelta: hay un agarre sorprendente al arrancar desde la línea de salida, teniendo en cuenta que se trata de un circuito temporal. Después hay un tramo muy corto hasta Sainte Devote, donde el truco está en no pasarse de frenada y dejar rodar el coche, rozando el bordillo interior. Después se acelera para trepar hacia el Casino. El coche se vuelve muy ligero en la cuesta de Massanet y al llegar se empieza a frenar. Para poder ser rápido no hay que desestabilizar el coche con frenadas violentas, sino dejarlo fluir con libertad, lo que requiere mucha confianza.
“La curva a derecha en el Casino se toma en tercera y será difícil recuperar la potencia sin el control de tracción. Mirabeau es la siguiente y la pista se hunde en la zona de frenado, por lo que hay que tener paciencia. Al principio el morro se vuelve muy ligero, después, cuando hay agarre, se puede pisar el acelerador a fondo. La horquilla Fairmont es muy ajustada, pero se puede superar con un solo giro del volante. A medida que se acelera, se engrana rápidamente la segunda para limitar el deslizamiento de ruedas antes de girar a la siguiente curva a derecha. Se sigue hasta Portier, de donde es muy importante salir bien porque se mantiene la velocidad a través del túnel.
“El túnel no es muy complicado para los motores V8, pero es muy veloz. Los coches salen a unos 300 km/h, lo cual es bastante rápido, y sólo se frena en la chicane del puerto, en la explanada de 100 metros. La zona de frenado es cuesta abajo y un poco bacheada, por lo que es fácil bloquear alguna rueda. A continuación está la curva a izquierda en Tabac, que es un giro sorprendente. Se puede entrar más rápido de lo que uno cree y el vértice es una valla, por lo que hay que mantener una posición precisa para no pasarse. Hay mucho agarre en la salida, de modo que se puede entrar muy rápido y esperar a que se adhieran los neumáticos delanteros.
“Sólo hay una corta recta antes de la piscina, que se toma a toda velocidad. El coche rebota en los bordillos y se produce un poco de sobreviraje en la entrada, lo que se disfruta mucho. La chicane siguiente no presenta sorpresas, aunque hay muros contra los que uno se puede estrellar si no la toma bien. Después viene Rascasse, que no es tan rigurosa como antes, y a continuación hay que tener cuidado para no tomar la última curva a demasiada velocidad, ya que es necesaria una salida limpia para poder acelerar hacia la recta de salida-llegada”. 22 mayo 2008
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