MazdaCX-7: Cadena cinemática |  Click to enlarge |
Bajo su apariencia deportiva, el CX- 7 monta el mismo motor de inyección directa de gasolina de 2,3 litros turboalimentado que los modelos de altas prestaciones Mazda3 MPS y Mazda6 MPS. Este motor desarrolla una potencia máxima de 191 kW/260 CV a 5.500 rpm y un par máximo de 380 Nm a tan sólo 3.000 rpm . Con el fin de ajustar especialmente características tales como la estabilidad y la sensación de aceleración a alta velocidad, este propulsor ha sido sometido a duras pruebas en algunas de las carreteras más extremas de Europa , lo que permitirá a los conductores europeos aprovechar al máximo el potencial de este motor.
El sistema de combustible inyecta gasolina directamente en la cámara de combustión a presiones de hasta 115 bar. Cuando el combustible se vaporiza, produce un efecto de refrigeración y, con ello, mejora la eficiencia de carga y se incrementa la generación de par en un 10%, aproximadamente, en comparación con un motor de tamaño similar con inyección indirecta. Esta mejora de la eficiencia de carga también presenta la ventaja de aumentar la velocidad de rotación de las palas del compresor del turboalimentador, y eso hace posible que casi todo el par del CX- 7 se encuentre disponible a partir de unas 2.500 rpm. Así, la respuesta es instantánea y el vehículo acelera de forma perfectamente lineal, pasando de 0 a 100 km/h en 8,0 segundos , uno de los mejores registros de su segmento, con una velocidad punta de 210 km/h . El peso total se ha mantenido en unos razonables 1.770 kg (incluido un conductor de 75 kg), y eso también afecta al buen nivel general de las prestaciones.
El sistema de sincronización secuencial de válvulas (S-VT) también contribuye a la eficiencia del motor MZR DISI turbo de 2,3 litros, ajustando la apertura y el cierre de las válvulas de admisión en función de las condiciones de marcha de cada instante. La sincronización secuencial de válvulas también sirve para retardar el encendido y elevar así la temperatura de los gases de escape. El S-VT se combina con un turboalimentador de un solo paso que limita las pérdidas de calor en el sistema de escape, y con un intercooler de gran tamaño. La mayor temperatura del escape calienta más deprisa el catalizador y ayuda a reducir el nivel de emisiones del Mazda CX- 7 .
Asimismo, se han introducido mejoras –en materiales y diseño– en varios componentes del motor DISI turbo 2.3, para que todas las partes móviles resulten más fuertes, rígidas y duraderas, y para que sean capaces de acomodar la alta temperatura y el alto desarrollo de par. El bloque motor se fabrica siguiendo una nueva versión del proceso de fundición avanzada de precisión de Mazda, que incrementa su resistencia. El cigüeñal y las bielas son de acero, y el diámetro de los bulones ha aumentado, se ha optimizado la geometría de las bielas y se han introducido pistones totalmente flotantes. Además, se han practicado orificios transversales entre los forros del bloque y entre los puentes de válvula, en la culata, para mejorar la resistencia térmica.
También se ha dedicado una especial atención al ajuste del escape, a fin de optimizar el desarrollo de par y producir un sonido agradable que complete la experiencia de conducción Zoom-Zoom. La geometría y el tamaño del diámetro interno de los tubos de escape y la estructura interna del silenciador generan un sonido profundo cuando se acelera desde parado o desde baja velocidad, y un agradable tono deportivo a altas revoluciones.
Ventajas de la inyección directa de gasolina y el turboalimentador La mayoría de los motores de gasolina turboalimentados son de inyección indirecta, lo que significa que el combustible se mezcla con aire en el colector antes de inyectarlo en la cámara de combustión. El turboalimentador tiende a calentar el aire de admisión y, cuando la compresión del cilindro eleva aún más la temperatura, puede llegar a notarse vibración en el motor. Para evitarlo, se utilizan relaciones de compresión más bajas, pero a costa de empeorar la respuesta a bajas revoluciones y la aceleración. En cambio, el motor DISI turbo de alta tecnología de Mazda inyecta el combustible directamente en la cámara de combustión, con lo que forma una mezcla aire/combustible muy homogénea en las proximidades de las bujías, antes del encendido. En el momento de la combustión se produce en la cámara un efecto de refrigeración que impide que la temperatura aumente en exceso y mejora la eficiencia de carga en la primera parte de la aceleración, con lo que la sobrealimentación es más rápida y se genera más par a menos revoluciones. La temperatura más baja también evita fallos de encendido y permite emplear una relación de compresión de 9,5 : 1, relativamente alta. Esta relación contribuye a que los niveles de consumo del Mazda CX- 7 sean aceptables (consume 10,2 litros a los 100 km en ciclo combinado), al tiempo que ofrece una buena generación de par de bajas revoluciones del motor y una aceleración sensible.
A la experiencia de conducción se suma también una transmisión manual de seis velocidades exclusiva de la versión europea del Mazda CX- 7 , basada en la transmisión del Mazda6 MPS, con un diseño compacto de tres ejes y una relación de marchas que ayuda a extraer toda la potencia del motor. La sexta es una marcha diseñada para optimizar el consumo y reducir al mínimo el ruido del motor cuando se circula por autopista a alta velocidad. El cambio, suave y sensible, cuenta con una primera, segunda y tercera provistas de sincronizadores de triple cono, mientras la cuarta utiliza sincronizadores de doble cono. El resultado es una transmisión manual muy divertida para el uso diario, con cambios fáciles y recorridos cortos y precisos.
Compatibilidad medioambiental. Fabricación de bajo impacto Durante la última década, las plantas de producción de Mazda Motor Corporation han experimentado un proceso de mejora continua orientado a reducir su impacto medioambiental. Actualmente, todas están certificadas conforme a la exigente normativa ISO 14001. Uno de los últimos desarrollos de este proceso constante de mejora ha sido el exclusivo sistema Mazda de pintado en húmedo de tres capas, que efectúa en un único paso las capas de imprimación, pintura base y acabado. Con ello, la cantidad de compuestos orgánicos volátiles utilizados en la producción del Mazda CX- 7 se ha reducido en un 50%, mientras que las emisiones de CO 2 han descendido en un 15%. 18 julio 2007
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